Actualizado el 9 de septiembre de 2026.
Los cuatro elementos principales del lenguaje cinematográfico son el formato, el encuadre y la composición, el movimiento de cámara y el color con la iluminación. Ninguno tiene un significado fijo: un contrapicado no engrandece a un personaje por obligación. Eres tú quien decide qué significa cada recurso, y lo que convierte esas decisiones en un estilo es mantenerlas de forma coherente durante todo el relato. En Yumagic, productora audiovisual en Barcelona con plató propio desde 2014, este es el punto de partida de cualquier dirección.
En el post de hoy, os comentaremos los cuatro elementos principales y claves del lenguaje cinematográfico y cómo podemos crear un estilo propio y personal a través del uso correcto de este lenguaje.
Es importante tener en cuenta que el lenguaje cinematográfico no tiene un significado preestablecido, es decir, que el uso de un contrapicado no necesariamente significa engrandecer la figura de una persona.
Nosotros aportaremos el significado que queramos a las piezas según nuestro estilo de dirección. Lo importante es saber por qué lo hemos decidido de esta manera y ser coherentes con ellos durante el resto del relato.
De la misma forma, es importante destacar los momentos especiales o extraordinarios de nuestro proyecto cinematográfico, grabándolos de una manera especial, diferente, y manteniéndolo durante el resto de nuestros proyectos, si es que queremos crear un estilo propio determinado.
¿Qué formatos se usan en el cine?
La elección del formato afectará al resto de las decisiones que tomemos al largo de la dirección de nuestra pieza cinematográfica, como los encuadres y las composiciones.
La relación de aspecto de una imagen es la proporción entre su ancho y su altura; se calcula dividiendo el ancho por la altura de la imagen.
Los más populares
- Formato 1.33:1 o cuatro tercios: Se trata de formato bastante cuadrado. Fue el estándar que se utilizaba anteriormente en la televisión. En este formato podemos encontrar películas tan reconocidas como “Un perro andaluz” de Buñuel (Francia, 1929) o “La pasión de Juana de Arco” de Dreyer (Francia, 1928).
- Formato 1:37:1. Este es el formato estándar que se usaba en el cine clásico, usado en las películas de 35mm con 4 perforaciones. Lo encontramos en muchas películas, como por ejemplo en “Rebecca” de Alfred Hitchcock (Estados Unidos, 1940), pero también lo encontramos en películas más recientes como “American honey” de Andrea Arnold (Estados Unidos, 2016).
- Formato 1.66:1. Muy usado en el cine europeo. Directores como Ingmar Bergman o Stanley Kubrick rodaban con este formato.
- Formato 1.78:1. Formato muy similar al 1.77:1 o 16/9, que es el formato HD estándar que se utiliza actualmente en la televisión. Aunque es un formato poco común en el cine, encontramos algunas películas con el como “Mystery train” de Jim Jarmusch (Japón, 1989).
- Formato 1.85:1. Es el formato estándar y el más popular en las salas de cine en la actualidad. Lo encontramos en películas como la galardonada “La Favorita” de Yorgos Lanthimos (Reino Unido, 2018) o la nueva versión de “Dumbo” de Tim Burton (Estados Unidos, 2019).
- Formato 2.35:1; se trata de un “aspect ratio” panorámico, muy usado actualmente. Lo encontramos en la comedia negra filmada en blanco y negro “The Party” de Sally Potter (Reino Unido, 2017) o la comercial “Ocean’s Thirteen” de Steven Soderbergh (Estados Unidos, 2007).
Si queréis ver más ejemplos de películas según su formato u otras segmentaciones os recomendamos la página web Film Grab.
El uso de los distintos formatos en una misma pieza, nos ayuda a jugar con los personajes y los ambientes. A crear sensaciones al espectador, comunicar y hablar sin mover los labios. Conlleva una fuerte reflexión detrás de cada elección.
A esta lista hay que sumar hoy el formato vertical 9:16, que no viene del cine sino del móvil y que se ha convertido en el estándar de Reels, TikTok y Shorts. Cambia las reglas de composición: el encuadre es mucho más estrecho, la cara manda y el margen para los planos generales es mínimo. Conviene decidirlo antes de rodar, no recortarlo después.
¿Y si lo que necesitas es un vídeo para tu empresa?
Estas decisiones de lenguaje —formato, encuadre, movimiento, color— son las que separan un vídeo de marca que parece profesional de otro que parece improvisado. Y casi todas se toman antes de encender la cámara, no en el montaje.
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En el próximo post, os hablaremos del encuadre, las composiciones y el peso visual, no te lo pierdas y visita nuestro blog.
Preguntas frecuentes sobre el lenguaje cinematográfico
Es la proporción entre el ancho y el alto del encuadre, y se calcula dividiendo el ancho entre la altura. Por eso un 1.85:1 resulta mucho más panorámico que un 1.33:1. Elegirla condiciona todo lo demás: los encuadres, las composiciones y cuánto espacio le das al entorno.
El 1.85:1 sigue siendo el estándar más habitual en sala, y el 2.35:1 se elige cuando se busca un aire panorámico. En televisión y plataformas manda el 16:9, y en redes sociales el vertical 9:16. Cada uno pide una composición distinta, así que no se trasladan sin más.
Sí, y es un recurso narrativo muy potente. Cambiar la relación de aspecto en un momento concreto separa dos tiempos, dos mundos o dos estados de ánimo sin necesidad de explicar nada. Eso sí, tiene que responder a una decisión pensada y mantenerse coherente durante todo el relato.